Francisco Yoldi García: compromiso, humanidad y segundas oportunidades

Francisco Yoldi García dejó una huella profunda en la Asociación Zaqueo y en muchas de las personas que pasaron por ella, no solo por su labor como presidente durante más de dos décadas, sino por su forma profundamente humana de entender la reinserción social.

“No me importa tu pasado, sino tu presente” era una frase que repetía con frecuencia y que resumía perfectamente su manera de acompañar a las personas. Para Francisco, nadie debía quedar definido únicamente por sus errores, sino por su capacidad de cambiar, reconstruirse y volver a empezar.

Un presidente cercano y comprometido

Vivió la asociación desde dentro, implicándose personalmente en el día a día de Zaqueo y manteniendo siempre un trato cercano, sencillo y respetuoso con todas las personas. Su compromiso con la entidad y con las personas privadas o exprivadas de libertad fue constante durante más de veinte años.

Creía en las segundas oportunidades

Defendió una mirada basada en la dignidad, la escucha y la confianza. Estaba convencido de que toda persona merece apoyo, acompañamiento y una oportunidad real de cambio, independientemente de su historia previa.

Un legado que continúa

Su forma de entender la intervención social sigue muy presente en Zaqueo, inspirando una labor centrada en las personas, en su presente y en todo lo que aún pueden llegar a ser. Su recuerdo continúa vivo en cada gesto de acogida, acompañamiento y humanidad que forma parte de la asociación.
Francisco Yoldi García será siempre recordado por su calidad humana, su compromiso con la reinserción social y su capacidad de hacer sentir a cada persona escuchada, respetada y valorada.

Economista de profesión y profundamente comprometido con la acción social, Francisco Yoldi García dedicó gran parte de su vida al trabajo con personas en situación de vulnerabilidad. Presidió la Asociación Zaqueo durante casi dos décadas, impulsando proyectos de acompañamiento, acogida y reinserción social para personas privadas y exprivadas de libertad.

Su compromiso con la dignidad humana trascendía lo institucional. Para quienes lo conocieron, Paco era una persona cercana, generosa y profundamente implicada, incapaz de permanecer indiferente ante el sufrimiento o la injusticia.

Vinculado también a la Hermandad de Montserrat de Sevilla y al Patronato de la Fundación Persán, siempre defendió la necesidad de construir una sociedad más humana, solidaria e inclusiva, basada en las oportunidades reales de cambio.

Su fallecimiento, cuando acudía a un acto de la propia entidad, supuso un golpe profundamente doloroso para todas las personas que forman parte de Zaqueo. Sin embargo, su legado continúa vivo en la esencia de la asociación y en la mirada con la que seguimos acompañando a las personas.